┬┐HAY NEUROSIS SIN EDIPO?
_Silvia Salman

Con este título retomo una interrogación de Lacan en el Seminario sobre Las formaciones del inconsciente. En ese momento, en el que la distinción entre neurosis y psicosis era aprehendida de un modo directo a partir de la existencia o no de la función del padre, la pregunta por las neurosis sin Edipo introduce un extenso campo clínico que hoy permanece más actual que nunca. Nuevas modalidades del amor y de la sexuación trazan una erótica que pone de relieve lo que adviene después del padre.

 

Fuera del Edipo

En los años '57 y '58 Lacan explora las formaciones del inconsciente a partir de cuestiones de estructura, allí despliega el complejo de Edipo con su función esencial de normalización para toda neurosis. Sin embargo, la práctica lo confronta con excepciones y la pregunta se entromete: ¿Hay neurosis sin Edipo?[1]

Una serie de comentarios sobre las discusiones que giran en la época en torno al Edipo, le permiten a Lacan elaborar tres indicaciones para pensar esta pregunta que toma un relieve inédito en nuestra contemporaneidad.

En primer lugar, algunas observaciones indican que a veces no es el drama edípico sino la relación exclusiva del niño con la madre lo que se encuentra en el corazón de la experiencia. En ese horizonte clínico, la noción de neurosis sin Edipo sería correlativa al conjunto de cuestiones planteadas acerca del superyó materno. Un superyó más exigente, más opresivo, más devastador e insistente que el superyó paterno. En estos casos, la categoría clínica del estrago permite leer este lazo estrecho con el partenaire del amor que puede arrasar la vida por entero.

En segundo lugar, Lacan retoma lo que Freud nos enseña acerca de lo que ocurre antes del Edipo y que también tiene su importancia. Define entonces un campo preedípico, en el que se percata de la especial importancia que adquiere la función imaginaria. Aquí el campo de la realidad está profundamente perturbado por el modo invasivo o parasitario en el que la imagen penetra la realidad. Así, la pregnancia de lo imaginario y el modo en que ella afecta el cuerpo es también en nuestra práctica contemporánea una provocación permanente al deseo del analista.

Por último, Lacan hace allí referencia a la genitalización y a los modos normativizados de la asunción del sexo, que quedan en suspenso cuando se trata de las neurosis sin Edipo. La virilidad y la feminización son los dos términos que traducen lo que es esencialmente la realización del Ideal en la función del Edipo. El siglo XXI trae consigo un real que pone de manifiesto cada vez más, un desorden creciente de la sexuación que sobrepasa por lejos el binario hombre-mujer y las limitaciones producidas por la fijeza de las identificaciones sexuadas.

Así leemos hoy con Lacan, lo que en los años '50 se interrogaba a partir del superyó materno, de la pregnancia de lo imaginario y de la sexuación sin ley. Cuánto más se dibuja un campo clínico que se extiende fuera del Edipo o después del padre, más el psicoanalista se orienta con la brújula de lo femenino, para leer la clínica y la civilización a partir de la lógica del no todo[2].

 

Un campo analítico

Las categorías del Nombre del padre se evaporan para dar lugar a la singularidad de lo impar. ¿Cómo se construye el campo analítico a partir de este campo del goce?

Esta pregunta es acuciante para nuestra práctica actual, que día a día se reconfigura haciendo lugar a nuevas expresiones de un goce que la época no cesa de crear. Encuentro una orientación posible -entre otras por supuesto- siguiendo el recorrido de Lacan que parte del campo del lenguaje hasta alcanzar el campo de lo uniano. Estudiar el alcance del significante que Lacan llamó Uno solo y que J.A.-Miller profundizó en su elaboración, nos será de gran utilidad para abordar el campo clínico, tanto desde la perspectiva del analizante como del psicoanalista. Incluso, más aún de este último.

Que el psicoanalista entra en la experiencia en tanto el Uno que es, es una indicación que Lacan sugiere en el momento en que se interroga sobre la transferencia y el deslizamiento al dos que ella supone. Sea como fuere y aunque en su horizonte haya algo del dos, la transferencia no puede considerarse una copulación[3]. Y sin embargo es la presencia del analista y el modo en que se agrega a la experiencia lo que dará lugar a la existencia de este campo analítico.

Ahora bien, el solo encuentro con un psicoanalista no alcanza para decir que allí se produce discurso analítico. Es necesario que la palabra que ahí brota adquiera potencia, tanto la del analizante como la del analista.

En síntesis, el e-pater ya no nos impacta[4]. Así hace mención Lacan sobre la palabra del padre que desfallece, para concluir que si el padre ya no impacta a la familia -siendo esa su única función verdaderamente decisiva-, entonces naturalmente se encontrará algo mejor[5]. Habrá otros que impacten.

Vale la pena detenernos en este "algo mejor", proferido en un seminario que se consagra a lo …o peor. Pienso que no se trata de ningún optimismo, sino de poder calcular qué lugar posible hay para el psicoanálisis en un tal porvenir de la civilización que ya está aquí con nosotros. Mi tesis: El psicoanalista impacta.

La tentativa de Lacan de aproximarse a lo real a partir de la propuesta de formarse al Uno, permite separar al impacto del Otro y dirigirse de este modo a una inmanencia radical. El impacto se encuentra en la potencia de la palabra, la suya propia, que emerge del funcionamiento que cada uno se ha dado en la vida, ahí donde existimos verdaderamente y de una manera única[6]. Es la vía del sinthome, la que haciendo prevalecer el arreglo singular, conduce hacia lo mejor…

 

Las palabras importan

¿De qué modo hacer pasar nuestra clínica del detalle, para hacernos destinatarios del sufrimiento de los seres hablantes? ¿Cómo participar del debate público, aportando una perspectiva analítica que preserve el campo en el que el psicoanálisis es capaz de operar?

Una entrevista[7] realizada a un médico sexólogo que dirige un equipo de atención a personas trans en un hospital público de la ciudad, fue la ocasión de captar, una vez más, en qué el psicoanálisis se distingue de otras prácticas sanitarias. Los derechos humanos, la autodefinición de la identidad y el espacio de libertad de elección, configuran el marco esencial en el que se desarrolla esta atención clínica que comenzó siendo con adultos y que luego se extendió a niños y adolescentes.

En esta entrevista el médico relata haber recibido a una chiquita trans de 6 años, a la que le pregunta por qué ahora decidía querer vivir como niña. Ella le responde que sentía que era el momento de vivir como sentía.

"6 años, ¡qué claridad!", comenta el entrevistado.

"¿Y qué es lo que sentías?" -le pregunta. La niña responde: "Sentía vivir como una nena, cuando vivía como un nene era infeliz, no podía jugar porque los juguetes que me ponían no me gustaban. No me gusta jugar con la pelota, a mí me gusta jugar con muñecas. ¿Querés que te las muestre?" -le dice al doctor, y saca una colección de muñecas que traía con ella. "Esto es lo que me hace feliz, jugar como yo quiero."

Hasta aquí el relato, con varias exclamaciones sobre la posición decidida de la niña, ¡y tan chiquita!

Me pregunté cómo yo misma habría intervenido en el devenir de esta entrevista, y pensé que seguramente le hubiera pedido que me contara a qué jugaba con las muñecas e incluso que podíamos jugar allí como ella quería.

Alojar el juego es la chance de construir un campo analítico en el que se pueda desplegar el malestar a la vez que formular la pregunta por el deseo. Es poner a distancia la fascinación de otros discursos que eclipsan al sujeto del inconsciente, para hacer lugar al discurso analítico que produce palabras que importan. Es también ofrecer una interpretación orientada del sufrimiento y un acceso atemperado al goce. Porque finalmente, que se trate del derecho a elegir no impide que se sepa de sus causas y de las razones de su existencia.

NOTAS

  1. Lacan, J.: El Seminario 5 Las formaciones del inconsciente, Ed.Paidós, BsAs, 1999, p.166
  2. Caroz, G.: Después del Edipo ¿qué quiere decir? http://www.enapol.com/es/template.php?file=Textos/Despues-del-Edipo_Gil-Caroz.html
  3. Lacan, J.: El Seminario 19 …o peor, Ed.Paidós, BsAs, 2012, p.125
  4. Lacan, J.: Ibid, p.204
  5. Lacan, J.: Ibid, p.204
  6. Alberti, Ch.: Presentación de la Gran Conversación virtual 2022, La mujer no existe. Abril 2021
  7. Entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=WCfWMzpdRZk