RESTOS DEL AMOR QUE FUI (-φ)
_Raquel Cors Ulloa *

Te amo, Pero porque, inexplicablemente,
Amo en ti algo Más que tú –
El objeto a minúscula,
Te mutilo.
J. Lacan 24 de junio de 1964

Buenos días. Agradezco este espacio de Escuela que hoy nos convoca para decir algo nuevo sobre el amor. Y, por supuesto que agradezco a los colegas que me acompañan en esta nueva soledad no solitaria, especialmente a Alejandro y Paola, aquí presentes.

¿Cómo decir algo nuevo? No de nuevo… porque decir algo "de nuevo" sería repetir… otra vez la misma Cosa, decir –das Ding– de nuevo sería volver a decir más de lo mismo, más y más y más en busca de la última novedad.

Saber decir –un nuevo decir– bien decir sobre lo real, tiene que ver con el procedimiento del pase. Esa satisfacción del final de análisis que sabe-decir: "Se terminó, entonces el pase"[1].

Si el pase está más allá del amor al saber, esto no quiere decir que esté más allá del saber, ya que mientras este procedimiento pasa se produce un saber a demostrar que enseña.

Algo de esta enseñanza traigo para la conversación de hoy. Me refiero a lo que el ejercicio de AE me está enseñando respecto lo que va pasando con mi propio caso, o lo que resta del Caso que fui…

Di-sueltas sus transformaciones, el dispositivo del pase me ofrece un escabel donde subir por un momento a mi sinthome, para verificar sus enseñanzas.

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Quizá decir algo nuevo sobre el amor pasa por diferenciar el objeto narcisista i(a) de la función de a. Esa llave que mientras hubo amor para analizarme, funcionó. Mientras las idas y vueltas del objeto a abría y cerraba la puerta de mi análisis, funcionó. Funcionó hasta que se liquidó la transferencia, es decir al Sujeto como tal.

Lo que pasa después de soltar la llave del amor es un alivio. Despojarse del peso de la indignidad que me parasitó limitando el sentido con el que bordeaba el vacío de mi trou- matisme, es un tema que en mi Primer testimonio[2] Marie-Hélène Brousse sitúo al percatarse que los sueños del final de mi análisis estaban todos –no son tantos–, relacionados con el psicoanálisis y con la Escuela.

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Y, si la transferencia es la puesta en acto del inconsciente ¿Acaso ya no tendríamos inconsciente después de un análisis?

Lo cierto es que al final del análisis apenas se empieza a saber algo al menos… ya no más, del cuerpo que cae, que cae en cuenta del nuevo eco que hay. Porque hay un eco vital que viene de los otros.

Un poema –que me fue enviado más de una vez, por distintas vías: mails, mensajes, chats–, llama mi atención. Pasa que este saldo de saber en algunos otros resuena:

Vengo hoy con tres heridas, la del amor, la de la muerte, la de la vida.
Con tres heridas vengo, la de la vida, la del amor, la de la muerte.

Con tres heridas yo, la de la vida, la de la muerte, la del amor.

Venir aquí –ya sin el tapón de mi fantasma ni el peso de la mortificación de las palabras–, para Conversar sobre lo realmente-irrepresentable-e-indigno-del-amor es un alivio ¡un alivio encarnado! Y, es que el sujeto que fui… amó tanto el soporte I-S como solo se puede amar a partir de una falta. Porque sólo amamos a partir de una posición femenina, no purista que, por cierto está en la transferencia amorosa –esa relación de amor que es eterna, mientras dura– porque ¡Vaya que dura! Ese Amor que percute en las huellas de un goce que, como los primeros enamoramientos, las primeras fascinaciones, se empeña en construir el a-muro.

 

La causa de su castración

Es así que aquí estamos, sin retorno, sin los límites de la ley como dice Lacan. A propósito de ese punto en que el analista ha cernido la causa de su propio horror al saber, la causa de su castración. Es cierto, "El deseo del análisis no es un deseo puro. Es el deseo de obtener la diferencia absoluta, la que interviene cuando el sujeto, confrontado al significante primordial, accede por primera vez a la posición de sujeción a él. Sólo allí puede surgir la significación de un amor sin límites, por estar fuera de los límites de la ley, único lugar donde puede vivir"[3].

Delimitaré un poco las coordenadas previas de mi caso. Todo comenzó cuando nací: en el marco del amor y el deseo. Ese día, las enfermeras pronosticaron la marca fatal: "Una niña así… linda como un ángel, va a morir". El deseo del Otro, la abuela materna, revierte ese pronóstico puntuando firmemente que la niña será: "Bella, Inteligente y Buena", tres Ideales que conforme al siglo XX proporcionaron una manera de interpretar lo real de mi existencia.

De ahí vengo, con estos restos del amor que fui… para dar el peso con el que me hice una vida. De ahí viene, algo de mi amor por vivir.

Ahora, en el Pase –no sin los restos fecundos que hay de la relación narcisista y amable–, vivo la pulsión que resta de aquél sujeto liquidado de los engaños del amor. Queda de mí, en el vértigo de una página en blanco… Sicut palea, para hacer el amor más digno que la abundancia de parloteo.

 

Docilidad no es resistencia

Antes de venir a esta Conversación, estuve en una reunión de cartel. Aquel día había tenido un impasse –como presidente de la Escuela– esta función que hoy, mientras paso por el pase, me interpreta… "Tú lo has dicho dice el analista"[4] Entonces volví a leer a Lacan, como cuando se vuelve a los viejos amores. ¡Y ahí estaba! En la página 283, capítulo XX de El Seminario 11. Ante esa página por la que había pasado tantas veces, esta vuelta, en vez de decir "degradar"[5], mis ojos se empeñaron en leer: "agradar". Ahí estaba ese resto.

Ese a-mable objeto que tanto amé y finalmente solté al atravesar el fantasma. Ahí estaba para recordarme como en el juego del judo que Miller sugiere para acompañar ese último movimiento en el que nos separamos, con soltura, con docilidad psicoanalítica, de la resistencia política.

Así es… que cierro esta intervención con JAM que, dice:

"Ante el loco, ante el delirante, no olvides que tú eres, o que fuiste… analizante y que tú también hablabas de lo que no existe"[6].

Gracias.

NOTAS

* Presentado en la Primera Conversación de la NEL: "¿Qué de nuevo en el amor para un AE?", vía Zoom el 20 de marzo de 2021, sobre el tema del X Enapol: "Lo nuevo en el amor. Modalidades contemporáneas de los lazos".
* Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Analista de la Escuela (AE 2018-2021) de la Escuela Una. Presidente de la NEL (2021-2023)

  1. Miller, J.-A., Sutilezas Analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 193.
  2. 27-28- Uno. Primer Testimonio, presentado en la Mesa del pase de las X Jornadas de la NEL, "¿Qué madre- s-hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica", Ciudad de México, 21 de octubre de 2018. En las XVII Jornadas de la ELP, "¿Quieres lo que deseas? "Excentricidades del deseo, disrupciones de goce", Barcelona, 5 de noviembre de 2018. En las Noches de Enseñanzas del Pase EOL, Buenos Aires, 26 de marzo de 2019. En el XIII Congreso de Membros da EBP "O jogo das paixões na experiencia psicanalítica", São Paulo, 13 de abril de 2019. Publicado en: Bitácora Lacaniana 7, El psicoanálisis 34 (ELP), Lacaniana 26 (EOL), Attualità Lacaniana 25 (SLP).
  3. Lacan, J., El seminario 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 284.
  4. Lacan en 1972 (Discurso de Roma y L'Étourdit).
  5. Ibíd., p. 283.
  6. Miller, J.-A., "Ironía", Consecuencias nº 7, 2011.